Resaca canicular (I)

Recuperados ya de nuestra estancia madrileña, y no sin cierta añoranza, ha llegado el momento de hacer un balance de la experiencia en Canícula. Y es que cuando el equipazo de Pista34 nos contactó para proponernos participar en el proyecto no teníamos ni idea de que nos fuese a hacer crecer tanto.

El objetivo principal de reavivar el estío de la capital venía acompañado de dos directrices: una, la de habitar la Sala Amadís de Injuve desarrollando una estancia de investigación, y otra, llevar a buen puerto algunas de esas pesquisas a través de un taller. Y eso nos llevó a plantearnos qué queríamos hacer. La respuesta estaba más clara de lo que pensábamos, así que poco a poco fuimos formulando el que ha sido el objetivo primordial de nuestra estancia: investigar, observar y tantear los procesos creativos de colectivos e individuos dedicados a distintas disciplinas artísticas. Para ello, nada mejor que darnos cita con todos los que quisieran apuntarse (que en pleno agosto madrileño no es moco de pavo), para charlar distendidamente y aprender y reír buscando nexos comunes. El culmen de los encuentros consistió en la puesta en práctica de una dinámica (común a todas las sesiones) en la que, una vez vencido el estupor inicial (mezcla de ¿qué es esto? ¿qué quieres de mí? y ¿por qué yo?) cada grupo fue construyendo de manera consensuada un proyecto común.

La primera sesión, nada más aterrizar en Madrid y tomar contacto con el equipo de mediación y de Injuve, fue una animada charleta virtual con el Colectivo Cerdas de Vitoria, en el que tres de sus integrantes nos aportaron una dosis de entusiasmo por la ilustración y las dinámicas creativas, y nos dieron una provechosa lección sobre la difusión de proyectos, tanto autoeditados como colectivos.

Con tan divertido calentar de motores nos metimos de lleno en una segunda sesión que prometía ser intensa y que no defraudó. Pedagogías Invisibles y la periodista y escritora Blanca Lacasa nos enseñaron mucho sobre la importancia de lo relacional tanto en la práctica artística como en el ámbito social y cultural: la propia noción de encuentro, el factor clave de la disrupción y el humor pueden ser detonantes excelentes para generar dinámicas creativas e instructivas. Y también una visión basada en la experiencia sobre los pros y contras de la institución y lo alternativo en el mundo del arte y de la edición.

Las dos siguientes sesiones tenían un valor especial. Nos habían pedido habitar la Sala Amadís, donde los testimonios de dos colectivos anteriores eran para nosotros huellas fantasmagóricas, pero también interesantes puntos de partida. Así que contactamos con Cumpleaños en el Bloque y con Coco-D Collective, con quienes queríamos compartir una experiencia vecinal más allá de la propia sala, y de la que atesoramos lecciones sobre la importancia de las historias que, sin esconderse, a veces necesitamos rescatar de nuestra propia mirada indiferente sobre los edificios, los vecinos y los propios objetos.

Sesión también intensa y productiva fue la realizada con Genoma Poético, Lucía Baeza y Daniel Montero, fuentes inagotables de experiencias con el uso de las dinámicas y las restricciones en el mundo de la poesía y la ilustración.

Y para aprender más sobre esta última, nada mejor que conocer de primera mano los procesos creativos de dos grandes y jóvenes ilustradoras: Cinta Arribas y Bea Enríquez. Fue una gozada poder compartir vuestras experiencias y ver las derivas de algunos de vuestros proyectos hasta la versión final.

El punto y aparte a esta fase de investigación fue un encuentro fuera de la norma, ya que en este caso el colectivo fue Dibujo Madrid, con quienes pudimos poner en práctica nuestra dinámica en plena calle y con más de una quincena de participantes, tras una interesante charla con Lucas Agudelo. El resultado, una mezcla de dibujo, ilustración, poesía y danza contemporánea en la noche madrileña.

La dinámica común consistía en partir de dos premisas o restricciones: la primera, elegir un deseo, y la segunda, llevarlo a cabo a partir de un objeto al mismo tiempo muy neutro y muy lleno de connotaciones; vamos, lo que viene siendo un cubo de basura. Y con estas dos restricciones, los procesos creativos y resultados fueron de lo más variopintos.

En fin, ¿qué más decir de esta estancia canicular, aparte de gracias, gracias, gracias, y sin ponernos bragasdeazúcar?

El taller es tema aparte, así que tendréis que esperar.